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    09.02.2007

    Confusa

    Confusa se despierta entre sueños, no sabe donde se encuentra; al intentar incorporarse nota un golpe seco que le deja lastimada sus muñecas y tobillos y le hace gritar de dolor. Confusa, asustada intenta zafarse de las cadenas, pero estas no ceden y en cada desesperado intento fuerza la herida en cada una de sus extremidades.  

    No sabe el tiempo que pasa, el silencio solo rompe con el ruido de las cañerías que pueblan la parte superior de la estancia, la tenue luz le permite percatarse de que no es un lugar muy grande, tampoco un lugar bien cuidado.

    Grita, pero no obtiene respuesta; el sollozo aumenta en la desesperación hasta que el cansancio se apodera de su cuerpo.

    Al despertar nuevamente, en un intento de que solo estuviera soñando vuelve a la realidad del dolor, miedo, incertidumbre.

    Tras un desesperado intento por huir se percata de que hay una bandeja de comida tirada en el suelo. Devora sin recato, no recordaba la última comida y aunque así fuera no sabía cuando había sido. Disfruta de cada bocado a pesar de que no sabe de donde ha salido. En circunstancias normales no habría comido.

    Ya solo escucha su silencio, el único ruido que taladra su cabeza son sus pensamientos. Entre ellos, gritos de locura en un intento por desprenderse de sus ataduras y escapar de si misma.

    Aunque al principio se preguntara el  porque estaba allí, quien le había encerrado en aquel cuartucho, ahora solo quería escapar de ella misma.  

    A su espalda surgió una sombra tras el chirriar de una puerta que se iba abriendo. Solo podía intentar respirar el aire fresco que entraba, pronto sabría el porque de su tortura.

     

                                                                                                                                                             Juan Luis Galán Olmedo

                                                                                          www.elcuentacuentos.com

    22.01.2007

    47 - El mar

    Al cerrar los ojos despertó.

     

    El silencio llenaba su cabeza y al darse la vuelta pudo verla a su lado durmiendo placidamente. Empezó a percatarse de su respiración y se quedó unos instantes observándola. Siempre disfrutaba de la visión de su cuerpo desnudo y la paz que le transmitía mientras estaba enzarzada en sus sueños.

     

    La tentación de acariciarla para acabar despertándola y tentar la suerte de gozar de sus cuerpos se le pasó un instante por la cabeza, pero pudo contenerse y dejarla dormir. El día anterior había sido agotador y se merecía dormir placidamente.

     

    Aquel día se habían  levantado como siempre durante las vacaciones, aprovechando que no tenían que madrugar gastaron gran parte de la mañana metidos en la cama.

     

    Y como casi todas las mañanas, por una razón u otra; por el o por ella, acabaron haciendo el amor antes de disfrutar del desayuno.

    El nunca desayunaba en su día a día; ella poco más que un café antes de salir de casa.

     

    Tras su deporte favorito, se duchaban y con el coche se dirigieron a la playa más solitaria que pudieron encontrar, donde disfrutaron del sol y del agua. Charlaron, rieron, o simplemente se quedaban mirándose el uno al otro.

     

    Por la tarde tenían ya un plan acordado; finalmente tras una semana de curso iban a realizar su primera inmersión. Los dos estaban como niños ante la espera de ese momento.

     

    Antes, decidieron comer algo en la habitación tranquilamente.

     

    Llegadas las cinco de la tarde, se reunieron con el resto del grupo. El profesor les indicó que se fueran preparando. Como si de un ritual se tratase comenzaron la tarea; minutos después ya estaban con sus neoprenos y el resto del equipo listo. Revisaron el correcto funcionamiento y subieron a la lancha que les llevaría hasta el punto de inmersión.

     

    Una vez allí, todo fue rodado; las parejas ya estaban formadas y uno a uno iban entrando al agua desde la lancha. Ellos fueron de los últimos. El viaje a él no le había sentado muy bien y terminó dando de comer a los peces en el trayecto, ella no pudo evitar tomarle el pelo unas cuantas veces antes de sumergirse por ello. Se dieron un beso y comenzaron.

     

    Abajo solo podían disfrutar de la sensación, entre los momentos de nerviosismo en un intento de cumplir todas y cada una de las reglas de inmersión que les habían enseñado, no se olvidarían de ninguna ya que a ninguno le gustaban las posibles consecuencias que les habían mostrado durante el curso.

     

    Se comunicaban con fluidez a pesar de no poder hablar. Además de las señas estándar se habían creado alguna propia para ellos dos solos. Disfrutaron del viaje, durante 35 minutos solo estaban ellos ahí abajo. Según descendían perdían los colores, pero la capacidad de asombro lo compensaba y sino la linterna siempre actuaba de catalizador.

     

    Cuando vieron que la reserva estaba llegando, decidieron iniciar el ascenso; poco a poco iban a encontrarse con la normalidad del mundo. Durante unos minutos sintieron algo especial y además lo habían compartido el uno con el otro.

     

    Se descargaron del equipo en la lancha y no pararon de comentar con el resto de buceadores la aventura que acababan de vivir, lo que habían visto, como se habían sentido.

     

    En el hotel, de nuevo en la habitación, eran ellos dos los que no paraban de hablar sin parar y al final recostados sobre la cama se quedaron dormidos uno al lado del otro, abrazados.

     

     

    Al abrir los ojos se durmió. Volvió al mundo real donde las sabanas no estaban acompañadas por el olor de otra persona. Hubiera preferido volver a cerrarlos y despertar recordando todo lo que te acabo de contar, pero decidió afrontar el nuevo día. Quizás mañana al abrir los ojos pueda despertar.

     

     

     

    Juan Luis Galán Olmedo

     

     

    www.elcuentacuentos.com

     

     

    07.01.2007

    46 - Naturaleza

    Matar formaba parte de la naturaleza de Laura, ella no lo sabía pero eso era lo que iba a descubrir aquel día de verano.
     
    Quería planear todo hasta el último detalle, el sitio, la hora, la forma. Imaginaba como sucedería en su cabeza aunque aún no tenía todos los detalles. Determinó que tenía que ser algo lento, así que decidió descubrir que veneno podría utilizar para la ocasión. Pasó dos semanas informandose  de cuales eran aquellos que permitían una acción más lenta y dolorosa; una vez encontró uno que le convenció tuvo que conseguir hacerse con el. Ahora que lo pensaba, no había sido tan dificil y eso que imaginó que sería la parte más complicada del proceso.
     
    Había perdido unas semanas, un mes practicamente en llegar a ese punto y todo había tomado forma. Al fin y al cabo en el momento en que decidió que tenia que deshacerse de él todo rodó muy rapidamente.
     
    El día había llegado, tenía que ser en esa ocasión. El volvía a estar en casa después de unas semanas y tenía que aprovechar que el resto de miembros de la familia no estarían hasta el lunes. Era sábado por la mañana, se levantó, preparó el desayuno a la espera de su llegada y disfrutó del suyo tranquilamente mientras escuchaba la radio. Se vistió, hizo sus ejercicios matutinos y su rutina diaria.
     
    Cuando sonó el timbre sabía que había llegado el momento; le recibió en la puerta y después de los saludos iniciales, él se fue a la cocina a hacer uso del desayuno. Ella al cerrar la puerta solo podía sonreirse. Eran las 11 de la mañana, un día y una hora que nunca olvidaría.
     
    El proceso fue más rápido de lo que esperaba, se había equivocado en la dosis administrada; se lamentó ya que no era lo que deseaba. Ella, una conocida perfeccionista y habíaa errado en el detalle más importante. En cualquier caso, sintió placer al ver que el cuerpo sin vida de la mascota familiar, el perro que le había arrebatado el cariño de su hijo en los últimos dos años, había llegado a su fin.
     
     
    Recogió el cadaver del animal en el suelo de la cocina, guardándolo en una bolsa de basura y se dirigió a su coche. Tras unas horas de conducción llegó al punto que había marcado en su mente y tiró el cadaver dentro de la zanja que había realizado unos días antes.
     
    Solo tuvo que soportar el lamento de su hijo cuando tras el regreso del campamento supo de su madre que su compañero de juegos había fallecido en un accidente de coche y que lo habían enterrado. En su interior sabía que podría disfrutar del amor incondicional de ese niño sin intermediarios.
     
    Su marido no pregunto mas de lo necesario, como esperaba ella por otro lado, cuando llegó de su viaje de negocios ya que al fin  y al cabo ella era la encargada de la casa esos días tras las vacaciones.
     
    Todo había salido como esperaba y había disfrutado en el proceso, independientemente del desliz de la dosis. Ahora que  todo había terminado pensó en que podría hacer el resto del verano. Seguro que algo se le ocurriría.
     
     
    Juan Luis Galán Olmedo
     
     
     
    04.01.2007

    Nadie como tú

    Mira a tu alrededor. Nadie tiene un físico fotocopiado del tuyo. Ni tu tono exacto de voz, ni tus manos, ni tu mirada. Nadie absorbió los mismos conocimientos que ahora posees, los que sólo a ti te servirán para construir tu vida. Nadie vibró como tú ante aquella mirada con nombre y apellidos que un día se cruzó delante de ti. Nadie preserva, en lo más profundo de su caja negra, idénticos sueños a los que tú anhelas.
     
    La suma de tu edad, estado físico, deseos, amores, temores, creencias, ambiciones, conocimientos y gustos te convierten definitivamente en un ser único. Y si se analizan tus huellas digitales o, como gran prueba de identidad, tu ADN, la conclusión es clara; además de único eres irrepetible.
     
    En este momento somos 6.500 millones de diversidades irrepetibles, girando en un escenario infinito, y montados en un ovillo rebosante de nudos inútiles y líos absurdos conocido por el nombre de Tierra.
     
    El mensaje de paz y felicidad que durante todos estos días a tantos hemos expresado, es un deseo que antes de transmitirlo a los demás nos lo tenemos que aplicar a nosotros mismos. Porque no hay paz y felicidad más contagiosas para quienes nos rodean que la que cada uno, único e irrepetible, genera consigo mismo. ¿Por qué no grabar en nuestro móvil "HOY ME DESEO PAZ Y FELICIDAD", y leerlo cada mañana? Al final, todo empieza y acaba por la actitud mental. Y para actitud mental, ninguna como la propia.
     
     
    Publicado en la sección The end, en el diario ADN el 3 de Enero de 2007
    01.01.2007

    45 - A veces

    A veces mi alegría se convierte en desgracia, así fue hace poco tiempo como quien dice. Aquel día esta borroso para mí, solo se que en un instante todo cambió.
     
    Llevaba dias esperando encontrarme con ella, hacía tiempo que habíamos hablado de encontrarnos, de nuevo, en persona. No se como llegue a querer tanto a alguien con quien no había compartido apenas espacio, aunque sí mucho, mucho tiempo.
     
    La esperaba, ansioso, ilusionado. Había pasado toda la noche en vela, imaginando el momento, por la mañana ella llegaría y por fin volvería a tenerla entre mis brazos. Ese momento nunca llegó, una llamada de telefono destrozó cualquier posibilidad.
     
    Cuando me dijeron que había tenido un accidente, no pense que fuera tan grave; por supuesto que me asusté, solo cuando me dijeron que había fallecido. Es imposible que pueda describir como el mundo cayó sobre mi. Nada de la alegría que horas antes mantenía pudo sobrevivir, en un segundo todo había cambiado.
     
    Un conductor borracho había colisionado con ella frontalmente en la carretera mientras venía en su coche, el asesino había decidido invadir el sentido contrario y al final se encontró para mi desgracia en su camino con mi esperanza. De un plumazo mi vida había cambiado.
     
     
    Han pasado muchos años desde aquello, pero aún hoy siento la mezcla de emociones que me embargaron en aquel día. No puedo desprenderme de los recuerdos.
     
    Así que dame las llaves, hoy tu no puedes conducir.
     
     
    Juan Luis Galán Olmedo
     
     
    15.11.2006

    Bailar con el color cian

     
     
    Estaba sonando nuestra canción, llevábamos horas y horas bailando; me llevaba al ritmo de la música; podía sentir su cuerpo junto al mío y cada una de las respiraciones que daba se acentuaba a cada segundo que interpretábamos aquellos pasos.
    Mis sentidos estaban agudizados, más de lo habitual y en ese instante solo vino a mi mente una imagen, sonreí y me dejé llevar; la acerqué más a mí y abrí los ojos.
     
    Allí estaba  bailando con el color cian, aquel color infantil, recuerdo de mi infancia; sueño realizado a lo largo del tiempo no sin lucha ni rendiciones.
    El sueño de unos años en el que los colores eran colores porque mi ojos veían lo que se les mostraba, mi color cian con todas sus indecisiones, con todas sus cualidades, ella, con el que siempre quise pasar el resto de mi vida; bailaba con los ojos abiertos soñando como años más tarde; aquí y ahora.
     
    Ahora que solo puedo imaginarlo con la vista pero sentirla con mi piel, solo puedo sonreír. Ahora solo quiero bailar con mi color cian.
     
     
    Juan Luis Galán Olmedo
     
    PD: Incluso cuando uno está ciego sueña con un color.
     
    27.10.2006

    Free Hugs Campaign

     
     
     
    Free Hugs Campaign
     
        
     
    Me encanta, así que aquí os lo dejo, con todo mi cariño para ti que me lees en este momento. Hay muchos más, todo un movimiento por lo visto. Pero como todo lo bueno en la vida te toca conseguirlo a tí. Yo en mi humilde aportación dejo mi apoyo a una iniciativa que me ha cautivado.
     
    Un simple abrazo, todo lo que puede llegar a conseguir.
     
    Un abrazo
     
     
    Juan Luis Galán
     
     
    Y de un lado del planeta al otro.
     
    15.10.2006

    Tal vez...

    Tal vez... Exactamente es así como me siento ahora mismo. No se si eso es bueno o es malo, diría que es más bien un estado de espera, de angustia, de esperanza en el que todo o cualquier cosa (algunos dirán que es lo mismo) puede suceder.
     
    Es un tal vez, no es un todo va bien; tampoco es un todo va a ir mal. Sinceramente siempre he optado por la última opción, un pesimista confieso -Ahora lo confieso-. Sí, pesimista. Se que a muchos les sonará extraño, pero ese soy yo. Un niño intentando equilibrar sus sueños y el mundo real, normalmente ha ganado el mundo real; conmigo al menos. Pero no, creo que me voy a negar a que esta vez sea así, pero tampoco de sopetón que me atraganto.
     
    Así que un tal vez, me parece la mejor opción ahora mismo. Tal vez nada salga como espero, tal vez al final tu y yo podamos compartir más que una amistad, tal vez por una vez, solo por una, alguien ponga el corazón sobre la relación de la misma manera que lo hago yo. Tal vez me quieras, tal vez no. Yo si te quiero a ti. Tal vez no seamos el uno para el otro. Tal vez por fin nos hayamos encontrado en el camino para compartirlo juntos.
     
    Mientras llega el momento en que sepa algo más, tal vez solo tenga que respirar  y relajarme o llamarte de nuevo para escuchar tu voz. Tal vez no debiera de ser así -me refiero a mí-, ¿tal vez sí?
     
    Tal vez escribir esto no sirva de nada, tal vez no debiera ni siquiera escribirlo, tal vez sirva para algo, quizás no lo leas nunca, tal vez sí.
     
    Un tal vez, al menos es un tal vez. Mi sueño pasar más tiempo contigo, sin tabues, sin miedos, sin pasado... Pido mucho ¿no? Tal vez, pero es que en esta ocasión quiero pensar que, tal vez, por una vez la vida real sea como la sueño al pensar en tí y en mí.
     
    Tal vez... 
     
     
    Juan Luis Galán Olmedo
     
     
     
     
    28.08.2006

    44 - Confesiones

    Continuación del relato de cuentacuentos: 44-Secretos. 
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    "No desesperes, yo estoy aquí, a tu lado."
     
    - Fueron sus palabras, lo único que dijo tras contarle toda la verdad, todo lo que había sucedido en aquel tiempo en que estuvimos separados. Debió de notar mi amargura mientras le relataba el porque de mi huida y de sus labios brotaron las palabras que más necesitaba oir.
     
    - Solo podía besarla, abrazarla con todas mis fuerzas tras haber escuchado de sus labios todo aquello por lo que tuvo que marcharse. Tras oirla solo salieron de mis labios unas pocas palabras y tuve que callarla; callarme, sintiendo sus labios por una vez más en aquella larga noche.
     
    Habíamos hecho el amor durante horas, habíamos disfrutado de nuestros cuerpos sin tabues, sin límites; y cuando exhaustos habiamos acomodado nuestros cuerpos en el calor del otro, comenzamos a conocernos.
     
    - Sentía el sudor de su cuerpo en el mío, él se había dejado rodar a un lado liberándome del peso de su cuerpo; nos quedamos mirando, sonriendo como idiotas el uno al otro. Simplemente empecé a hablar, a contarle lo que tanto tiempo me había guardado. El simplemente calló, mirándome, mientras me escuchaba. Sabía que estaba ahí porque sus ojos me lo decían, no quería que me callara,; por eso no interrumpia, según le relataba el porque por mi culpa, habíamos pasado unos años alejados el uno del otro.
     
    La verdad es que tenía miedo de que si le contaba la verdad fuera él el que se fuera. Ahora tras escucharle, se que estaremos para siempre juntos disfrutando de nuestra hija.
     
    - Fuimos quedandonos dormidos, abrazados, mirándonos el uno al otro como si fuera la primera vez. Mientras notaba como el sueño se apoderaba de mi, solo podía estar tranquilo, al fin sabía que nunca más volvería a suceder. Fue lo último que le dije esa noche; no te vayas nunca más.
     
    - Nunca más, Amor. Después de decirle aquello nos quedamos dormidos como un bebe duerme en los brazos protectores de sus padres.
     
     
    - Hace 10 años que mis padres me dijeron lo que sucedió aquella noche, tal y como te lo cuento cariño. Mi infancia fue feliz, pero siempre supe que aquel dia había sucedido algo importante. Al recogerme, el ambiente de tensión que existía se había esfumado. Mi padre era un adulto convertido en niño; disfrutando, por fin,  de la vida y a mi madre parecían haberle quitado de encima algunos años  de más. Recuerdo que, inocente, les pregunté que había pasado y ambos me dijeron que papa y mama se habían vuelto a conocer. Yo no pude entenderles en aquel momento; ahora con el paso de los años solo puedo sonreir y agradecer que aquello sucediera.
     
    Por suerte, comenzamos a vivir sin secretos.
     
    -¿Que le pasó a tu madre? Sentí una sonrisa pícara mientras se acercaba a mi oido y me susurró "Te lo cuento, si prometes no decirselo a  nadie. ¿Vale?". Tras eso comenzó a relatarme lo sucedido, algo que nunca contaré a nadie. Se lo debo a ella y a sus padres. También nosotros, aquel día, comenzamos a vivir sin secretos.
     
     
    Juan Luis Galán Olmedo
     
     
    Participando de la iniciativa de: http://cuentacuentos06.spaces.live.com/ 
    14.08.2006

    Vacaciones

    Upps, cuanto tiempo. Bueno que conste que estuve de vacaciones. Ojala hubiera sido todo este tiempo, pero no además de las vacaciones; he cambiado de trabajo, he estado sin conexión durante unas semanas y he estado meditando Jeje.
     
    Luego pondré las fotos, la verdad es que en las últimas 3 semanas no paré excepto unos dias y eso porque algunos planes se truncaron a última hora; aunque espero que las proximas semanas sean igual de intensas.
    ¿Quién me ayuda? :-P
     
    Pasé un dia en las piscinas naturales de la pedriza, un fin de semana en Benidorm, una semana de vacaciones por Torrox-Nerja.
     
    Ha sido divertido, desconectar de la rutina. Además en breve comienzan las fiestas aquí en Alcalá; asi que a ver que dan de si, que a pesar de tener que estudiar, seguramente a algún concierto vaya. Y nada a intentar hacer planes para los fines de semana, que las vacaciones no terminan aunque el miercoles reinicie el curro.
     
    Y muy pronto llega Septiembre y espero que sea el comienzo de algo genial ;-) .
     
    Ya pondré fotillos y aunque no quiero prometer nada, intentaré actualizar esto mas a menudo.
     
    Un abrazo a todas y todos.
     
    PD: Espero saber de vosotros un poquillo más.
     
    Juan Luis
     
     
    04.07.2006

    Un día más.

    Un día más y sin embargo distinto a otro día cualquiera, quizás basta mirar atrás para saber lo que puede llegar a dar de sí todo un año.
     
    Hace un año por estas fechas es muy posible que comenzara todo.
     
    He pasado miedo, tristeza, felicidad, alegria, esperanza, deseo, resignación, depresión, amor, envidia, lujuria, amistad, timidez y toda la lista de adjetivos por los que uno pasa a lo largo de la vida. Curiosa la vida, al menos yo he necesitado perderla para recuperar la ilusión por tenerla.
     
    Hoy, tras un tiempo perdido al otro lado de la pantalla, solo puedo dar las gracias a todos aquellos que siguen hay compartiendo su tiempo con el mío, a los de este lado y a los del otro, a aquellos que tienen un recuerdo de este 'impresentable' ;-). Al resto, ..., ellos se lo pierden.
     
    Espero que sepais que os lo agradezco de corazón. Gracias.
     
    Un abrazo.
     
    Juan Luis
    03.06.2006

    Sabiduría

    A eso de caer y volver a levantarte, de fracasar y volver a comenzar, de seguir un camino y tener que torcerlo, de encontrar el dolor y tener que afrontarlo. A eso no le llames adversidad, llámale sabiduría.
     
     
     
    Gracias a Pistachita por ofrecerla en su espacio.
    01.06.2006

    Juego

    Invitado por Naita 

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    - Si fuera un mes sería: Julio

    - Si fuera un día de la semana sería: Domingo

    - Si fuera un momento del día sería: El anochecer

    - Si fuera un planeta sería: Mercurio

    - Si fuera un animal sería: Un delfin

    - Si fuera un mueble sería: Un sofa

    - Si fuera un líquido sería: Agua

    - Si fuera un instrumento musical sería: Un saxofon

    - Si fuera una verdura sería: Tomate

    - Si fuera  un elemento sería: Fuego

    - Si fuera una canción sería: Always de Bon Jovi

    - Si fuera una comida sería: Chocolate

    - Si fuera un vicio sería: Sexo ¿Cual mejor?

    - Si fuera una parte del cuerpo sería: Los labios

    - Si fuera un olor sería: Olor a limpio

    - Si fuera un objeto sería: Un boligrafo

    - Si fuera un dibujo animado sería: Willie Fog

    - Si fuera una figura geométrica sería: Un Triángulo

    - Si fuera un país sería: Perú

    - Si fuera un color sería: Azul

    - Si fuera un dolor sería: En el corazón

    - Si fuera un idioma sería: Español

    - Si fuera una fruta sería: Fresa

    - Si fuera un pecado sería: Lujuria o Pereza (Prefiero Lujuria)

    - Si fuera un árbol sería: Roble

    - Si fuera una ropa sería: Interior

    - Si fuera un sentimiento sería: Amor

    - Si fuera una frase sería: 'Golpea el cielo, pisa el suelo. Sueña...' (Hay muchas, así que eligo una mía.)

     

     

    Invito a:

     

    Pistachita

    Dulcinea

    Sarita

    Siriga

    Edisa

    Vesi

    22.05.2006

    43-Secretos

    Continuación del relato de cuentacuentos: 40-Espera.

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    Voy a contarte un secreto. Eso es lo que le dije nada más sentarse. Ella se quedó mirándome extrañada, creó que pensó que era ella la que iba a contarme algo y resulta que iba a ser al revés.

     

                Esperé un poco, me apetecía verle esa carita de sorpresa. Era una expresión llena de curiosidad la que reflejaba su rostro.

    Pedimos algo para comer, la bebida, una botella de vino. La noche la merecía.

     

                Tras un rato en silencio, intermitente; entre palabras interesadas por el día de cada uno, ella no pudo evitar preguntar que era eso que quería contarle.

     

                Sonreí y la piqué aún más al acercar mis labios a su oído y decirle; “Tranquila ahora te lo cuento”. Al separarme de nuevo, no pude evitar darle un suave beso en el cuello, ella respondió como esperaba. Me apartó y me 'amonestó', no puedo decir que me echara la bronca, por llamarlo de alguna manera. Se que su curiosidad podía con ella. Sonreí de nuevo y la besé.

     

                Nos quedamos; ahí, amarrados el uno al otro a través de nuestros labios. Nunca hay un beso suficientemente largo para que pueda cansarme de sus labios, de su lengua, de toda ella y  lo sabía, lo compartía. Claro que uno no puede comer, beber o hablar enlazado de esa manera a la otra parte, de manera que al final tuvimos que separarlos.

     

                Ella me miraba de soslayo, mientras cenábamos, el vino fluía sin parar y le pregunte que yo le contaría mi secreto, si ella me contaba el suyo. Al fin y al cabo, ese día habíamos quedado precisamente para eso. Sonreímos, ella se acercó a mi oído y mordisqueó mi oreja, tras lo que me susurró, “Eso toca tras la cena.”.

     

                -Continuemos cenando entonces.

     

                Ella rió ante la frase y me besó, un corto beso, tras el cual continuamos cenando. Hablamos durante la cena de los temas del día a día y los dos nos lanzábamos miradas de curiosidad pensando sobre lo que el otro tenía que contarnos.

     

                Sin darnos cuenta, la cena daba sus últimos coletazos y decidimos que el postre lo tomaríamos en el hotel en el que íbamos a pasar la noche. Al finalizar esa noche, ya no habría más secretos entre nosotros.

     

     

    Juan Luis Galán Olmedo

     

    Participando de la inicitiva de: http://spaces.msn.com/cuentacuentos06/  

     

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    En recuerdo del autor de la frase de cuentacuentos de esta semana. Un abrazo, Kiko. Estés donde estés.

    15.05.2006

    42-Recuerdos.

     

    Ella se perdió entre la multitud como se pierde una lágrima entre la lluvia, un gesto entre las sombras o una palabra en el silencio.

     

    No entendía nada de lo sucedido en los últimos meses, no podía comprender que la había llevado hasta ese momento. La sensación era la de siempre. La misma sensación que sintió cuando supo que ya no volvería a saber nada de él. Solo era vacío, soledad, desesperación. Nunca pudo entender como se puede pasar de querer a alguien a no querer saber nada de esa persona. La indiferencia con que la trataba era abrumadora y cada día era más difícil encontrarse a sí misma.

     

    Había pasado tanto tiempo y seguía sin saber nada de él, el tiempo se convertía en una carga demasiado pesada y cada día que pasaba solo el recuerdo de una amistad, de un tiempo de amor compartido era lo que le permitía afrontar el poco tiempo que no vivía encerrada en sí misma.

     

    Esa sensación era la que le había llevado a dar todo por perdido, no tenía sentido nada y aquel día al verle y ver su mirada gélida sin nada en su corazón hacía ella, decidió que no podía soportarlo más y pensó que para que vivir si la persona a la que amaba con toda su alma, esa a la que se había abierto con todo su corazón, con la única que había podido ser ella misma. No tenía ningún sentido, no merecía la pena.

     

    El lunes no habría existido, la dosis era suficiente para no volver a despertar en la pesadilla; sin embargo algo había sucedido durante la noche y el ruido provocado en la caída había alertado a sus compañeras de piso.

     

    La situación había cambiado, gritaba su nombre mientras intentaban despertarla en el hospital. Solo se acuerda de eso, de gritar su nombre mientras pedía que no la despierten.

     

    Para su desgracia, nada salió como esperaba y tuvo que seguir adelante con su agonía. La vida continuaba  y ella no quería seguirla en un principio, continuó con su trabajo como si nada hubiera sucedido, intentó olvidar el tormento, el infierno de su ausencia, de su completa ausencia. Nunca le pidió ser suya, pero si compartir la vida. Él nunca quiso nada de ella y si alguna vez lo quiso decidió que no merecía la pena ni siquiera compartir esa amistad que un día fue.

     

    Continuó echándole de menos, queriendo saber de él, pero era imposible. Ni siquiera cuando él supo que había estado a punto de morir quiso que su indiferencia muriera hacía ella, en realidad la amplificó aún más. El dolor era intenso, a pesar del apoyo de su familia y amigos.

               

    Han pasado meses desde entonces y aunque el dolor ha remitido en cierto aspecto, la sensación sigue siendo la misma. Ya no sabe si creer en el amor, ya que el amor de su vida nunca creyó en ella. Posiblemente nunca sepa lo que es ser amada por alguien que la quiera al menos tanto como ella le quiere a él.

     

    En ese amor que siente, ahora también es odio lo que siente porque sigue sin entender que puede llevar a una persona a desaparecer de la vida de otra sin dar ninguna explicación. Le amaba, él se lo demostraba en cada beso que la amaba y sin embargo simplemente se fue.

     

    Ahora piensa en sus recuerdos que ella cometió errores, no se ofreció por completo a él. Ella tuvo miedo de no saber darle placer, al fin y al cabo iba  a ser su primera vez, él, que un día fue su primer beso. Le mintió sobre ello. Además no sabía como decirle que hasta dos días después no podría porque debía solucionar un problema médico bastante íntimo y no quería cometer ese error con él. Pensó que habría otra oportunidad, se equivocó. Al día siguiente él dijo adiós, al menos tuvo la esperanza de mantener su amistad; una esperanza que él mantuvo viva quince días más. Desde entonces el infierno en vida y todo lo que ha sucedido en estos meses.

     

    Es curioso, da igual la sensación que tiene de vacío, soledad, desesperación. La sensación de que perdió la oportunidad de estar con la persona amada. A pesar de todo lo que ha sucedido, de todo lo que ha pasado y de lo mucho que le odia por todo ello, sigue amándole como el primer día. Ahora al menos sabe que nada puede ser sin las dos partes y que su vida continúa a pesar de no poder compartirla con el amor de su vida. Quizá un día alguien la ame, como ella lo ama y quizás pueda llegar a amarlo tanto como lo ama a él.

     

    Da igual cuanto dolor haya pasado, cuantas noches llorando haya pasado, cuanto le dolía que ninguna de sus intentos de mantener la comunicación fueran ignorados. Da igual que hubiera intentado apearse de este mundo al no poder compartirlo con él.

     

    Ahora todo continúa y aunque le amará toda su vida, su vida continúa y tal vez un día pueda sentir el amor en su vida. Sabe que al menos ella puede amar y que alguien por ahí habrá que la llegue a amar igual. ¿Será verdad?

     

     

    Juan Luis Galán Olmedo

     

    Participando de la inicitiva de: http://spaces.msn.com/cuentacuentos06/  

     

    08.05.2006

    41 - Así es la vida.

    -         Como siempre dicen: ‘Así es la vida’.

     

    -         No puedo creer que tú digas eso, tanto te he escuchado decir que odias esa expresión, que me sorprende que seas tú, precisamente, quien diga eso ahora.

     

    No podía evitar dar la razón, pero prefería no discutir en estos momentos.

     

    -         Lo sé, cariño, pero supongo que la edad hace que perdamos las fuerzas para seguir luchando. A veces creo que no me queda esperanza de conseguir todo aquello que pretendíamos de jóvenes.

     

    -         Sí, entiendo que puedas estar cansado de luchar, que no todo salga como habías planeado, pero míralo por el lado bueno.

     

    -         ¿Y cual es?

     

    -         Que sigues aquí a mi lado y aunque no todos conseguiremos librarnos de las guías de comportamiento, al menos en algún lugar del mundo somos libres para ser nosotros.

     

    Sonreí, si de algo me había enamorado de él es de su optimismo a prueba de bombas. Me quedé un rato en silencio.

     

    -         Vale, tú ganas. Sigamos adelante con ello.

     

    Fue pronunciar esa frase y nos dimos un enorme beso. Finalmente decidimos continuar perteneciendo a la asociación a la que nos unimos unos meses después de aquellas primeras vacaciones juntos.

     

    De eso hace ya casi 20 años y ha llovido mucho en nosotros desde entonces. Dejamos el seminario nada más volver de Cartagena y diríamos que salimos del armario a lo grande. Supongo que el hecho de que dos futuros miembros de la iglesia, dos futuros sacerdotes, abandonaran su sueño de toda la vida, no lo esperaba nadie y tuvo una repercusión por encima de lo deseable.

     

    Eso, en cualquier caso, al final lo aprovechamos para conseguir que la voz se oyera con más fuerza y nos volcamos  en intentar normalizar una situación que durante mucho tiempo se consideró anormal.

     

    La lucha no ha concluido, aún hay sectores de la sociedad que no respetan nuestra elección y además la organización se mueve a nivel mundial, lo que aumenta esa triste realidad. A pesar de todo aquí estamos.

     

    -         Supongo que la vida es al final como queremos que sea ¿no?

     

    -         Sí, claro que sí. Solo que a veces cuesta un poco más hacer que sea.

     

    Me guiña un ojo y rompe el sobre de dimisión que había redactado esa tarde. Al final tocará seguir luchando. Al menos se que es junto a él.

     

    Juan Luis Galán Olmedo

     

    Participando de la inicitiva de: http://spaces.msn.com/cuentacuentos06/ 

     

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    Continuación de  la historia de cuentacuentos 31 - Vacaciones publicada el 6 de Marzo de 2006.

     

    03.05.2006

    Defíneme

    Defíneme en una sola palabra
     
    Solo en una
     
     Bueno si es necesario una buena y una mala. ;-)
     
     
    He encontrado la idea en: http://spaces.msn.com/taty61286 y me parece curiosa cuanto menos, a ver que sale de esto.  Estaría bien verlo en los espacios amigos, y que conste que estaría bien que los que no dejais vuestra huella habitualmente lo hagais. Gracias a todas/os.
    01.05.2006

    40 - Espera.

    El viernes cuando nos veamos, te cuento.

     

                Solo podía recordar esas palabras en mi cabeza, estábamos a martes y me sorprendió esa frase surgiendo de sus labios. Llevábamos años viviendo juntos, hacía tiempo que supuse que nunca me contaría nada sobre aquel tiempo sin conocer nada de ella, aquellos cinco largos años de ausencia y ahora de repente, volvía a mencionarlo.

     

                Además no tenía sentido, nos veríamos todos los días, ¿porque ha dicho que esperara al viernes? Le pregunte, no pude evitarlo y ella solo mencionó que esperara que ahora no era el momento.

     

    -         ¡Como que no es el momento, ¿Y el viernes si?!

     

    Me sonrió y se acerco a mí besándome.

     

    -         Si, el viernes sí. Ansioso.

     

    Me quede mirando su rostro mientras ella me observaba y  viendo que nada iba a conseguir decidí que era mejor disfrutar de ese momento junto a ella antes de irnos a trabajar; ella debió de pensar lo mismo.

     

                Fuimos a trabajar y el día pasó sin sobresaltos, como siempre ella llevaba a Cristina al colegio por la mañana antes de ir a la oficina y yo la recogía al volver de mi puesto. A eso de las 19 volvíamos a estar juntos en casa.

     

                Así fueron pasando los días, la verdad es que no pude dejar de pensar que sería lo que iba a decirme, pero al menos el viernes iba llegando y al menos sé que al fin sabría que sucedió.

     

                El viernes fue un día normal, nos levantamos, nos fuimos a nuestros respectivos trabajos. Al llegar al trabajo me encontré una nota en mi despacho de parte de ella diciendo que quedábamos en el restaurante de siempre a las 21.

     

    Era el restaurante donde nos conocimos por primera vez, nunca olvidaré ese día y supongo que ella tampoco; no se que estaba preparando, además da igual, sonreí porque yo le había enviado un centro de flores  con una nota similar. Los viernes eran los abuelos, mis padres los que se ocupaban de recoger a la peque, así que podíamos tener la noche entera para nosotros.

     

    Le mandé un mensaje: “A las 21 entonces, no a las 21:30, espero que te gustara el centro. Gracias por el regalo, pero creo que no es de mi talla. Te quiero, un beso.”

     

    Ella respondió: “Me gustó el centro, te veo esta noche cariño, se que no es tu talla; en realidad es la mía ;-). Yo también te quiero. Muackkk.“

     

                El caso es que así estuvimos todo el día, lo cual hizo que el tiempo volara, como todos los viernes diría; aunque ese sin duda era especial. Fui a tomar algo con los amigos y alrededor de las 20:30 me fui para el restaurante. Llegue unos minutos pronto, la mesa de siempre y a esperar que ella llegara. Posiblemente esos minutos que estuve esperando fueron los peores de toda esa semana, pero al verla aparecer deslumbrante y sonriendo tuve que devolverle la sonrisa. Al fin sabría que sucedió.

     

    Juan Luis Galán Olmedo

     

    Participando de la inicitiva de: http://spaces.msn.com/cuentacuentos06/ 
     

     

     

    24.04.2006

    39 - Carta de amor.

     

    1 de Julio de 2005-2084

     

    Recuerdo tu sonrisa de niña esculpiendo la mía, ese es un recuerdo que me queda grabado, ese y tu mirada. Ahora que la recuerdo ya se lo que escondía. Solo escondía miedo, miedo a sentir lo que tu corazón palpitaba, miedo a ser herida, terror a amar tal y como deseas ser amada.

     

    Ha pasado mucho tiempo desde entonces y ahora entiendo que no podré dejar de amarte, pero porque sino no podría sentir lo que ahora siento. No quise admitirlo; te odio, te odio con  todas mis fuerzas, por hacerme creer que podrías llegar a amarme.

     

    Se que nunca me lo dijiste con palabras, pero tus besos bastaban para contármelo, nunca te lo dije, pero por eso me besabas y yo que por primera vez sentía unos labios; sí, fuiste mi primer beso. Desee con todas mis fuerzas que sintieras lo que yo siento.

     

    Nunca me creíste, nunca llegaste a creer que nadie te podría amar como dijeron mis labios, como mostraban mis besos, como deseaba mi mirada. Preferiste quedarte en la seguridad de tus miedos y no dejar que nuestros corazones hablaran; el mío hablo alto, claro y solo lamento no haber dejado que nuestros cuerpos lo demostraran, tal vez así hubieras despertado. Tú preferiste el silencio y la indiferencia te permitió no sentir nada.

     

    Tu indiferencia, hizo que mi corazón reventara y mi alma sangrara.

     

    Ha pasado el tiempo y ahora comprendo que ni siquiera el calor de tus besos soldará la herida que abriste. Tu estarás segura en tu mazmorra y yo al menos se que por lo menos no tengo miedo a sentir lo que siento.

     

    Tu veneno seguirá en mis venas, al menos, ya tengo el antídoto a tu mirada; el reflejo de tu alma, a la cual no volveré a asomarme hasta que el hielo se derrita por el fuego de tu corazón ardiendo y seas capaz de sentir algo mas que la seguridad que te da la indiferencia. Ya se que tu no te arriesgas.

     

    Yo se al menos, que puedo amar con todo mi corazón y arriesgar mi alma por ello.

     

    Gracias por todo. Tal vez, algún día te atrevas a hablar, a sentir; si es así, cuenta conmigo. Suerte.

     

    Un beso.

     

     

    Esta carta es la única que mi padre le escribió a mi madre, desde el día en que se conocieron.

     

    Ochenta y cuatro cartas iguales, fechadas el mismo día; algunas tienen matasellos, otras no, las últimas no van ni siquiera con sobre. Todas ellas firmadas.

     

    Las he encontrado mientras rebuscaba entre sus pertenencias y han salido a la luz al abrir el cajón que mi madre mantenía bajo llave; el que ni mi padre permitió abrir cuando ella murió hace unos años.

     

    Hoy, frente a ti y con su ausencia, en el día de nuestra boda; quería leértelas y agradecerte que decidieras compartir tu camino conmigo, el que hoy empezamos juntos.

     

    Te quiero, Princesa.

     
     
     
    Juan Luis Galán Olmedo
     
    Participando de la inicitiva de: http://spaces.msn.com/cuentacuentos06/ 
     
     
    23.04.2006

    37 - Cena.

     

    La noche se nos hacía más y más lúcida  y empezamos a recordar algunos instantes de la noche pasada.

     

                Pretendía haber sido una cena más; un intercambio informal de tiempo con los compañeros de la oficina, la típica fiesta que todas las empresas celebran cuando finaliza el año y así había sido.

     

                La noche había comenzado a las nueve de la noche, quedamos pronto para tomarnos algo. No éramos muchos, al final contamos doce personas, pero entre ellas nos encontrábamos mi mujer y yo. Era la primera fiesta de este tipo desde que todo el mundo supo lo nuestro.

     

                Todo empezó como siempre, los saludos de rigor, comentarios sin importancia sobre el trabajo, despellejamiento público de aquellos que no estaban presentes y anécdotas sin pena ni gloria de  la vida de cada uno de nosotros. Según se animaba la noche por gracia divina del alcohol, también se animaba la fiesta.

    Peláez empezó con sus típicas coñas, no paraba de contar chistes, lo único que en estos momentos incluso hacían gracia. La cena se animó y pedimos más vino. Iñaki comenzó su ataque frontal a Eva y la pobre se dejaba hacer según le interesaba. Nunca habíamos sabido si le interesaba o solo le seguía el juego a Iñaki. Yo por mi parte estaba hablando con Domínguez, su marido y  mi mujer; todos trabajábamos en la misma compañía. Fue una charla muy agradable ya que nos permitió conocer más los unos de los otros, parecía que teníamos bastantes cosas en común.

     

    Al terminar la cena; como suele suceder, el grupo se disolvió, Iñaki acompañó a Eva a su casa ya que no se encontraba muy bien, Peláez decidió acompañarles, me da que para infortunio de los dos anteriores. El resto decidió seguir la velada en una discoteca de moda y nosotros decidimos que no estaría mal. Un error, tal vez, porque el lugar era altamente ruidoso y no permitía mantener una conversación; claro que eso facilitaba la ingesta de alcohol y a las dos de la mañana ya no podría asegurar que caminara recto en realidad.

     

    Recuerdo que estuve bailando con Domínguez, mientras mi mujer bailaba con su marido, recuerdo que en algún momento me dijo que si la acompañaba a ir al baño; lo que no recuerdo es en que momento acabamos besándonos en los aseos. Debió de ser algo rápido, la verdad es que es un momento que no recuerdo con lucidez.

     

    Pasaría una hora mas o menos y decidimos irnos a nuestra casa y acabar allí la velada. Al llegar, nos acomodamos, nos descalzamos –En nuestra casa no permitimos acceder con zapatos- y creo que lo agradecimos todos, las mujeres mas si cabe.

     

    Ellas seguían cuchicheando como durante todo el camino en taxi, riendo a mandíbula partida. Nos miramos y levantamos los hombros en un gesto de ignorancia, pensando que les habría dado. ¡Mujeres!

     

    Nos acomodamos en el sofá, continuamos charlando un rato y la conversación comenzó a subir de tono. El alababa el físico de mi mujer, yo el de la suya. Tengo que admitir que eran dos mujeres espectaculares a su modo. Ellas sonreían picaramente a cada una de nuestras alabanzas o piropos. Supongo que empezaron a calentarse y no se les ocurrió otra cosa que acercar sus labios y lanzarse la una a la otra. No pudimos evitar mirarnos, ni dejar de mirarlas asombrados por la instantánea. Cuando acabaron ese primer apasionado beso, se volvieron a nosotros y nos pidieron que hiciéramos un strip tease para ellas.

     

    No me lo podía creer, me da que el tampoco, pero teniendo en cuenta la situación creo que ninguno dudó que había que hacerlo. Ambos pensamos en la recompensa de poder disfrutar de esos cuerpos. Aun así nos hicimos de rogar, pero  nada se puede discutir con una mujer y menos cuando ellas comenzaron a desnudarse la una a la otra, deshaciéndose de los vestidos que llevaban. En realidad mi mujer llevaba una falda con una camisa que Domínguez le arranco de un tirón, quedaron sus cuerpos desnudos. Ninguna de las dos llevaba ropa interior.

     

    No podía creerlo, ya intuía que Domínguez no llevaba sujetador; se que mi mujer no llevaba; pero no imaginé que ella no llevara braguita o mi mujer no se hubiera puesto su tanga preferido. Podrás entender que ante esa imagen los dos nos convencimos de hacer el strip tease.

     

    Al compás de la música que mi mujer había puesto y mientras ellas se acomodaban la una junto a la otra en el sofá; empezamos por la camisa, desechando la corbata y dejando nuestros cuerpos con el torso desnudo. Nuestras respectivas mujeres se acercaron a nosotros a acariciar la mercancía, pero decidieron que mejor cambiar de pareja de manera que por primera vez sentí el tacto de la piel de Domínguez sobre mi cuerpo, el calor que ella desprendía. Nos pusieron unos pañuelos sobre nuestros ojos y nos continuaron desvistiendo dejándonos con la ropa interior nada mas. Yo obviamente a esas alturas estaba bastante calentito y doy por supuesto que el compañero también; mi mujer puede ser una jefa estricta, peo desde luego sabe como hacer para que un hombre se muera de placer.

     

    El caso es que tras ese acercamiento se alejaron y claro tras unos minutos de incertidumbre optamos por quitarnos el vendaje de los ojos. Hubiera sido mejor no hacerlo porque ver a Pablo con el tanga de mi mujer puesto era un espectáculo que no esperaba encontrarme, claro que no quiero pensar en lo que se le pasaría por la cabeza al verme con las braguitas de su mujer y completamente empalmado.

     

    Ana y mi mujer no paraban de reírse y bueno obviamente nosotros acabamos uniéndonos a ellas en las risas, follando durante el resto de la noche y parte del nuevo día, disfrutando los unos con los otros. Al final acabamos todos tirados en medio del salón exhaustos, supongo que nos quedamos dormidos.

     

    Al día siguiente hablando sobre ello e intentando solucionar algunas lagunas mentales que en algún momento tuvimos; nuestras mujeres nos explicaron que habían hablado sobre la posibilidad de pasar un rato divertido. Así que decidieron inducirnos (Como si no hubiéramos querido voluntariamente) y llevarnos al baño de la discoteca; Ana conmigo y Paco con mi mujer.

     

    Acabamos riéndonos de la ocurrencia mientras almorzábamos algo y  decidíamos hacer planes para el resto del fin de semana.

     

    Creo que el trabajo va a ser más divertido a partir de ahora.

     
     
    Juan Luis Galán Olmedo
     
     
     
    Bueno, publico una historia que surge de la frase inicial de la semana pasada que no publiqué, he decidido colgarla ya que creo merecí la pena; además de que contrastará un poco con la de esta semana de cuentacuentos. Se que es trampa, jeje, pero bueno aqui queda para quien quiera leerla lo haga. Mañana publico la historia 'oficial' de cuentacuentos de la nueva semana. Espero vuestras opiniones. Abrazos.