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    15.11.2006

    Bailar con el color cian

     
     
    Estaba sonando nuestra canción, llevábamos horas y horas bailando; me llevaba al ritmo de la música; podía sentir su cuerpo junto al mío y cada una de las respiraciones que daba se acentuaba a cada segundo que interpretábamos aquellos pasos.
    Mis sentidos estaban agudizados, más de lo habitual y en ese instante solo vino a mi mente una imagen, sonreí y me dejé llevar; la acerqué más a mí y abrí los ojos.
     
    Allí estaba  bailando con el color cian, aquel color infantil, recuerdo de mi infancia; sueño realizado a lo largo del tiempo no sin lucha ni rendiciones.
    El sueño de unos años en el que los colores eran colores porque mi ojos veían lo que se les mostraba, mi color cian con todas sus indecisiones, con todas sus cualidades, ella, con el que siempre quise pasar el resto de mi vida; bailaba con los ojos abiertos soñando como años más tarde; aquí y ahora.
     
    Ahora que solo puedo imaginarlo con la vista pero sentirla con mi piel, solo puedo sonreír. Ahora solo quiero bailar con mi color cian.
     
     
    Juan Luis Galán Olmedo
     
    PD: Incluso cuando uno está ciego sueña con un color.
     
    17.04.2006

    VIII - Encuentro

    Ella era así, intermitente, desde que la conocí aquella tarde me había dado esa impresión.

    Se apagaba y encendía como una luciérnaga, desprendía su alma en lo que tardaba en pasar una estrella fugaz y se apagaba tal y como había aparecido. Tal vez exagere, pero si pienso detenidamente en esos días que pasé con ella puedo asegurar que no es tan descabellado.

     

    Nos conocimos una tarde de verano, en una terraza típica de esta estación. Eran las once de la noche y el calor ya no asfixiaba a los que nos atrevíamos a salir a la calle.

     

    Cristina era camarera en el bar donde nos acomodamos y fue ella quien nos atendió, todos comentamos lo guapa que era, algunos más educadamente que otros, pero era una opinión unánime de todos, incluso de todas. No pude dejar de fijarme en sus manos, delataban que no era su profesión, no sé decir porque y a pesar de ello creo que nadie más lo hubiera pensado; destilaba seguridad en lo que hacía, y desbordaba simpatía.

    Recuerdo que la alegría iba subiendo al ritmo que las cervezas iban pasando una detrás de otra a pesar de las raciones que habíamos pedido y la velada se alargo para sorpresa de todos hasta cerca de las dos de la mañana. Pienso que en algún momento nos invitaron a irnos, supongo que les alargamos la jornada de trabajo aquella noche más de lo que les hubiera gustado.

     

     Fui a pagar, tras conseguir reunir el dinero entre los presentes en la mesa y conseguí alcanzar la barra sin dar ningún espectáculo digno de mención. Ella, como durante toda la noche estuvo encantadora, preparó la cuenta y me la facilito. No sé si fue efecto del alcohol o de ella, pero diría que de lo segundo, el caso es que el dinero cayó al suelo. No podía dejar de mirarla, se dio cuenta y entonces se agachó a recogerlo. Me lo ofreció y me reí, tuve que hacerlo, su risa era contagiosa, no podías oírla y no reír tu también.

     

    Eché un vistazo a la cuenta y conté el dinero, cogí de nuevo la factura y me sorprendí escribiendo mi nombre y mi número de teléfono al reverso, cogí el dinero con el ticket doblándolo sobre los billetes, dejando esas líneas negras visibles y se lo di.

     

    Es obvio decir que ella me había visto hacerlo y me sonrió de una manera que no podría olvidar en mi vida. No lo contó, no miró si estaba bien. Me dio las gracias y se dio la vuelta para continuar con su trabajo. No pude articular ninguna palabra más, estaba bloqueado. Y bloqueado salí del local y me uní al concierto de risas que mantenía mi grupo de amigos.    

     

    No se porqué desee escuchar el timbre del teléfono durante esa semana más de lo que era habitual en mí; bueno en realidad si se porque, deseaba que al descolgar sonara su voz a través del altavoz del terminal.

     

    Un día, meses después de repente sonó el teléfono; yo estaba recostado en el sofá de mi casa prácticamente dormido y al cogerlo no me percaté de que el móvil indicaba que no conocía el número de procedencia. Descolgué y pregunte, al oír su voz, no recordé de quien podía tratarse, volví a preguntar quien era la persona que se hallaba al otro lado. Y al oír su risa ante mi desconcierto, recordé. Comenzamos a hablar, ella se presentó y me recordó la situación de principios del verano en la terraza. Me digo si quería quedar con ella, claro que dije que si. De hecho la invité a mi casa y ella accedió; no me lo podía creer.

     

    Ella llegó media hora más tarde y al abrir la puerta, debí de quedarme con una cara de bobalicón al verla; porque me sorprendió preguntando si podía pasar; solo pude sonreírla y dejar que pasara. Como no iba a dejarla pasar. Me disculpé, a lo que respondió que no era necesario que yo también estaba muy guapo y me guiñó el ojo.

     

    El resto de la noche lo pasamos entre risas contándonos fragmentos de nuestra vida y al final de la madrugada ella decidió volver a casa; me ofrecí a llevarla pero denegó el ofrecimiento. Pasamos meses así, conociéndonos, disfrutando de veladas intimas o de los intereses mutuos que teníamos; a veces no nos veíamos en semanas y volvíamos a encontrarnos tras sus desapariciones, siempre le preguntaba, pero ella nunca contestaba a esa pregunta; conseguí alterar el ritmo de la conversación haciendo olvidar la cuestión,  cada una de las veces que se la hacía.

     

    El caso es que los años pasaban y aunque habíamos hablado de formalizar la relación, nunca concretábamos nada; yo lo deseaba, nunca había sentido ese deseo, pero ella nunca se definía. En ocasiones sentía que se distanciaba, que no era esa chica alegre de la que me había enamorado, pero bastaban cinco minutos para volver a recordar porque estaba con ella. Sin duda, cuando estábamos juntos el aburrimiento no era una palabra que pudiera tenerse en cuenta, fuera una conversación o haciendo cualquiera de la locuras que pasaban por su cabeza.

     

    Un día al despertar, me encontré con un dvd sobre la cama en vez de su cuerpo, y al ponerlo en el televisor encontré imágenes de los dos, había realizado un montaje en imágenes con música sobre aquellos años juntos. Salíamos los dos en muchas de las cosas que habíamos hecho juntos, incluidas situaciones intimas de ambos. No me lo podía creer, pero tampoco podía dejar de sonreír mientras veía las imágenes y los recuerdos que me traían.

    De repente apareció ella en el sofá de casa y empezó a hablar, no podía creer lo que estaba escuchando; era una despedida, me decía que tenía que irse y que pudiera ser que nunca volviéramos a vernos. No daba una razón, no explicaba nada, simplemente que me quería y era algo que tenia que hacer. Quizás algún día nos encontraríamos de nuevo me decía.

     

    Pase algunas semanas destrozado poco a poco  comencé a incorporarme de nuevo a mi vida habitual, con el corazón destrozado sin poder haberme podido despedir. Nunca entendí el porque de esa decisión, pero así pasó el tiempo y hoy solo es un recuerdo en mi vida, un grato recuerdo sin embargo a pesar de todo lo mal que lo pasé en aquellos momentos.

     

    La vida continúa y en ocasiones hay gente que solo pasa un instante por tu vida para hacerte recordar siempre quien eras mientras compartía su tiempo al lado de uno. Siempre queda el deseo de volver a sentir esos labios, pero supongo que ya es solo un recuerdo en mi mente.

     

    Juan Luis Galán Olmedo

     

    Continua en: http://spaces.msn.com/jlgalano/blog/cns!A0B8DFB04490E094!1002.entry

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    No tenía muchas ganas de escribir, desde la frase nueva; así que aprovechando que tenía la precuela de la semana pasada, os dejo aquí dicha parte. Un saludo a todos.

    24.03.2006

    8.

    Depende de los ojos que te miran

    y de los labios que sonríen y a veces

    suspiran en esas noches tan frías.

     

    Depende del sonido de tu risa

    y de los ojos que miran y a veces

    te cuentan una historia ese día.

     

    Depende del momento y de la vida

    y de los ojos y labios y a veces

    tan solo de un punto, amiga mía.

     

    Juan Luis Galán Olmedo

    10.03.2006

    51.

    El esbozo del pincel de un pintor,

    la simple nota melódica del compositor

    son simples cadencias

    en el esplendor de la vida,

    que nada triste me parecen

    ya que nada de ti avisan.

     

    Mas si el esbozo fuera pintura

    y la nota con nota hiciera música;

    compleja armonía de la muerte,

    de todo eso…tú formas vida.

     

     

    Juan Luis Galán Olmedo

    31.01.2006

    XV -Memoria-

    Dedicatoria: Al amor de mi vida, sueño con tu sonrisa si no puedo verla. Te sigo amando estemos dónde estemos. Un beso, Princesa.

     

    Hoy, te voy a contar lo que un día fue mi vida, puede que todo lo que a continuación voy a escribir parezca más un sueño, pero en los últimos días de mi vida debo dejar constancia de ello; porque realmente así ha sido.

     

    Nunca pretendí ser lo que he sido y nunca soñé con que llegara a ser realidad, pero he aprendido con el tiempo que nada en la vida es lo que parece y nunca la vives como pretendiste hacerlo. Hoy, mientras el sol despierta por el este como siempre ha sido desde que tengo memoria y en el día en que cumplo 105 años de edad quiero dejar constancia de lo que una vez fue.

     

    Nací entre tinieblas como todos nacemos, sin conocer ni esperar nada y con  ansías de descubrir el mundo que ante nuestros ojos se nos presenta. La fecha no es importante al igual que no lo será la fecha de mi muerte. Durante mis primeros años al amparo de mis padres aprendí a caminar por este mundo sin pena ni gloria, una vida normal en la seguridad de una familia económicamente estable en las décadas de los ochenta y noventa.

     

    Años de niñez y juventud en los que comprendí que el mundo es más que aquello que somos capaces de imaginar y más que aquello que somos capaces de vivir. En esa primera etapa aprendí a mantenerme en pie, a comunicarme con los demás, aprendí lo que todo joven de esa edad debe aprender y para eso estaba la escuela, el instituto, la universidad, el entorno laboral, la guerra, la paz.

     

    Mi etapa como niño fue bien, superé los primeros obstáculos de la vida y nada se presentaba en el camino que pudiera significar una meta inalcanzable. Surgieron los primeros obstáculos que fueron solventados sin mayores, ahora que pueden verse en la distancia, aunque en ese momento pudieran parecer insuperables. Más tarde en mí adolescencia empecé a entender que no todo era lo que debía de ser y aunque muchos intentaban hablar de verdad, ninguna verdad se encontraba si rasgabas un poco en su superficie. En esta etapa aprendí que no todos somos quienes decimos ser y ahí empezaron mis problemas, sufría porque no me gustaba ese juego, pero era un juego que tenía que aprender. O no.

     

    Posiblemente nunca fui considerado una persona interesante, aunque siempre dispuse de unos buenos amigos a los que no sé si alguna vez se lo he agradecido bastante. A pesar de ello en esa etapa, ante la vista de un mundo que me agobiaba decidí que era mejor no vivir la vida que me prestaban.

     

    La decisión no fue difícil en realidad, nada tenía sentido y parecía la mejor opción. Nunca he sido una persona de actos rimbombantes –No más que la palabra desde luego- por lo que tras muchas y difíciles opciones decidí que lo mejor era no despertar, por lo que deje que fueran los narcóticos los que terminaran conmigo. Nada sale como uno espera, no lo entendí en aquel momento y faltaron un par de horas para que consiguiera mi objetivo; tal vez, con una hubiera bastado. Algunas veces he pensado que el destino juega malas pasadas, aquello fue una, pero incluso a las malas pasadas del destino uno llega a acostumbrarse y sino espera y acabarás comprendiéndome.

     

    A mi vuelta, por llamarlo de alguna manera, decidí seguir viviendo a ver si con suerte el mundo cambiaba a algo que mereciera la pena ser vivido. Continué mis estudios, me marqué metas que tardé en conseguir y poco a poco fui acabando.  En el camino conocí gente estupenda y conmigo se mantuvieron los que siempre merecieron mí tiempo. Seguí aprendiendo y mientras evolucionaba la idea del mundo que quería que fuera, el mundo evolucionaba como quería. Nunca fue como ansiaba y nunca lo sería. O sí.

     

    A estas alturas puedes preguntarte quien era yo en aquella época; el fin del milenio había pasado y uno nuevo comenzaba; una media decena de años después de eso me había convertido en un niño con más de 20 años en mí haber. Mis objetivos en la vida eran el amor, la verdad y la libertad; no sé si por ese orden pero esos eran los caminos que me había marcado. Ahora comprenderéis, conociendo la historia de aquella época que mis valores no disfrutaban de su mejor momento para ser vividos.

     

    En el amor, ya había pasado algunos ‘desafortunados’ incidentes, relaciones que nunca llegaron a ser nada, pero que en ese momento lo significaron todo. En aquella época en cualquier caso, al final de mi primera etapa universitaria conocí a una de las personas más entrañables que nunca conocí. No la voy a describir, ella queda en mi recuerdo, solo puedo decir que aunque años antes creí haber conocido lo que era el amor, fue con ella cuando comprendí el alcance de esa palabra y es que esconde más de lo que cuatro letras pueden dar de sí. Me extenderé en decir que no fue nada cuantificable en el tiempo puesto que solo compartí de sus sentidos y su tiempo algunos meses de un año. En cualquier caso, fue la primera persona que me abrió los ojos a la realidad. Da igual cuanto ames a alguien que eso no significará que te ame a ti, da igual cuanto ames. Y entendí tras el dolor que el amor produce en la ausencia de la persona amada que basta con amar, simplemente con eso. No sé porque no pude conocerla antes, compartimos espacio y tiempo en la universidad antes de conocernos, tal vez habría sido distinto, pero supongo que todo lo que sucede, sucede por alguna razón.

     

    Así, recordando aquellos instantes puedo vivirlos ahora como si los viajes en el tiempo fueran posibles, siempre la recordaré y siempre la he amado desde que un día la conocí. Esto abrió una cicatriz grande y dolorosa en mi alma, de esas que no son visibles a la vista, que aún hoy sigue doliendo, pero es parte de esas cuatro letras malditas que abren el corazón y se lo reparten entre la gente a la que una vez amaste y que nunca desaparecen; por suerte.

     

    Fue una etapa difícil, nadie dijo que fuera sencillo, el mundo aún tuvo menos sentido porque en aquel instante no comprendí lo que ahora escriben mis ancianas manos. El dolor en cualquier caso nunca fue más que la mitad de lo que la sigo amando y no puedes imaginarte cuanto es eso.

     

    Por segunda vez, en un ciclo evolutivo absurdo decidí que en la segunda oportunidad no era merecedor de seguir avanzando y preparé de nuevo el viaje a un mundo desconocido, mi muerte. Nunca he tenido miedo a lo nuevo, en cualquier caso en esta segunda ocasión no se en que instante en particular decidí que el mundo ya no tenía que ser como yo quería sino que era yo el que tenía que luchar por convertirlo en lo que yo quería. No desvelaré si fue porque  fracasé nuevamente en el intento o es que nunca lo intenté.  Si tenía que vivir, que fuera con mis reglas.

     

    Fue complicado, chocaba contra el de frente constantemente, pero curiosamente en esos años encontré gente que buscaba la forma de hacer lo mismo, la situación era distinta, soñé que podía vivir como yo deseaba.

     

    Comencé a utilizar la verdad, como arma arrojadiza, muchos la esquivaban o no querían verla venir, otros la utilizaban o lo intentaban para destruirme; algunos no creían las palabras ni las acciones que realizaba y los menos se unían, en silencio, con palabras de apoyo o, y  con hechos en continuar la lucha. El mundo seguía siendo un lugar infectado, la gente moría de hambre, se juzgaba por razones de raza, ideología o sexo entre otras muchas; en algunos países la hipocresía era insostenible porque mientras defendían la libertad e igualdad de los hombres y mujeres del planeta sus acciones no se correspondían con sus palabras. La noticia era la muerte antes que la vida, el dolor antes que el amor y aunque sabíamos que estábamos destruyendo el planeta en cada uno de nuestros actos, nos creímos como especie por encima de la naturaleza a la que pertenecíamos.

     

    Pasaron los años y conservé viejas amistades, las de siempre, mantuve las nuevas que iban surgiendo en mi aventura. Terminé mis estudios, comencé a trabajar como todos hacíamos, ya no era el joven soñador que fui pero seguí intentando hacer que mis sentimientos, pensamientos y acciones fueran uno mismo. La verdad era un credo, la mentira un recurso inviable; aquellos que no la aceptaban, la verdad, simplemente la creían mentira. Era curiosa la apuesta. El riesgo fue múltiple al fin y al cabo eso significaba estar al descubierto, pero en el riesgo fue cuando aprecié de verdad esta vida y la de los amigos y familiares que me acompañaron en ella. La locura del primer momento se transformó, no sé en que instante, en cordura. O tal vez fuera al revés.

     

    En cualquier caso seguí manteniendo tres pilares en mi cabeza con los que mantener los pies en el suelo; eso mantuvo mi alma unida a esta vida, posiblemente sino  me hubiera rendido de nuevo.

     

    Seguí amando a la mujer, que me descubrió el amor y aunque durante un tiempo perdí su amistad, ella nunca perdió la mía. No sé en que momento volvimos a encontrarnos, pero sonrío por ello. Continué el camino y conocí nuevas personas y nuevos amores –aunque seguía amando a aquella personita-, a la espera de la mujer que se quedara conmigo, aguantando a la persona en que me había convertido; nunca fui fácil, lo sé.

     

    En ese trayecto, construí una vida e intenté que este mundo fuera un lugar mejor para vivir, uno que mereciera la pena. En el transcurso de los años estalló una nueva guerra mundial que sumió el caos a la civilización que la humanidad había creado, el motivo; los de siempre, la avaricia de unos pocos frente a la ceguera de un mundo insostenible donde el hambre, la injusticia, la desigualdad eran el pan de cada día. Llegó un momento en que la situación fue insostenible y ese fue el momento en que personas como yo tuvieron que elegir. En esta ocasión la guerra no se sostuvo entre países, sino entre personas; entre aquellos que queríamos un mundo más justo para todos, sostenible  y aquellas que pensaron que todo estaba bien como ya estaba.

     

    Al principio no fue así, pero tras el primer lanzamiento de armas de destrucción masiva por parte de algunos países, en ese momento en el escalafón inferior de la jerarquía establecida; los más militarizados –supuestamente mas avanzados- respondieron con el lanzamiento de sus armas. No se conformaron con responder el ataque sino que aprovecharon para intentar abarcar su poder más allá de lo que ya tenían. La respuesta  lógica fue la destrucción del sesenta por ciento de la humanidad en aquellos días grises para todos nosotros.

     

    En mi recuerdo está la pérdida de amigos, de familia, el dolor de la muerte lenta de tanta gente querida, el dolor de ver que al final habían conseguido realizar lo que ya amenazaban desde que en mi juventud vi por primera vez el mundo. No puedo describir el horror de lo vivido, ni que difícil fue la reconstrucción de lo poco que quedó. Tuvimos que luchar.

     

    El planeta se revolvió contra la masacre originada por sus criaturas, las más inteligentes en un curioso gesto de modestia por parte de la raza humana y tras el ataque como de un ente vivo que se revuelve de su letargo tras años de lenta agonía a manos de sus moradores, sobrevino una época de cataclismos de toda índole que cambiaron la faz del planeta por completo. Por supuesto el ser humano había sido reducido a un diez por ciento de lo que una vez había conocido en mis años de juventud. Pocos sobrevivimos, demasiados pocos. La devastación fue completa. Lo que no hicimos nosotros, lo hizo el planeta. Con los años me sorprende ver que sobreviviéramos a aquello como especie.

     

    Al final los que quedábamos fuimos construyendo una nueva era, como dije hubo lucha, pero acabamos comprendiendo  - No recuerdo cómo fue, años borrosos en mi mente- que ya había habido demasiado dolor, que éramos parte de un mismo todo y que sólo la libertad, la verdad y el amor podría salvarnos como especie. Conservamos reliquias de nuestro pasado como memoria de lo que fuimos para no volver a serlo.

     

    En la actualidad, a mis 105 años de edad puedo decir que vivo como un día soñé; en un mundo justo, libre, donde la verdad es lo habitual entre los seres humanos y con la suerte de haber contado a mi lado,  con la mujer a la que amo y que me ama, nuestros hijos han crecido en el mundo que yo soñé y por el que luché por hacer realidad.

     

    Quizá debí haber muerto aquella primera vez, pero tal vez no era mi destino. Pensé en su momento que la esperanza era un recurso vano de la mente para capturarme en el mundo de los sueños donde nada al final se hace realidad. El destino quiso que una segunda vez dudara de sus intenciones. No estaba escrito, en realidad, pero al decidir vivir según mis principios conseguí ver el sueño cumplido. Tantos años después me considero afortunado de haber llegado a verlo y solo espero que nunca repitamos aquello que nunca debió de suceder. Todo lo que sucede, sucede por alguna razón.

     

    Mi final esta cerca ya, se que mi cuerpo no aguantará mucho más a esta vieja alma, pero debo sonreír porque conocí lo que una vez vi sólo en sueños, la libertad y la verdad correteando a nuestro alrededor, como corretean mis nietos por el jardín lleno de flores de diversos colores, que un día plantó el amor de mi vida. Sonrío y doy gracias porque una vez soñé con esto y hoy puedo hablarte de ello.

     

     

    Juan Luis Galán Olmedo

     

    Me voy a tomar un descanso espero veros algún día. Gracias por vuestro apoyo y por vuestros comentarios a todos los que me leisteis .Gracias sobre todo a Pistachita, Gracia, PersefoneHades, Tati y a  Brujitasolar1515, entre otros muchos.

    Lo hubiera colgado el día 14 de Febrero pero no he podido esperar, creo que ha llegado el momento de dejar de soñar, me rindo.

     

     Adiós.

    27.01.2006

    103.

    Nunca pensé que se puede

    llorar sin lágrimas.

    Nunca pensé que el

    amor pudiera doler tanto.

    Nunca pensé que se puede

    soñar sin esperanza.

     

    Sólo es el deseo de

    tu mirada de nuevo.

    El roce de tus palabras

    en mi cuerpo y el sueño

    de tu amistad en la vida

    lo que aún me mantiene

    vivo. Y cada día sigo sin

    saber por cuanto tiempo… si

    merece la pena seguir viviendo.

     

     

    Juan Luis Galán Olmedo

     

    jl_galan@hotmail.com

    06.01.2006

    99.

    No me beses, no puedo,

    no me beses y luego huyas,                 

    aunque solo eso deseo, como

    si no hubiera pasado nada.

     

    No me beses y corras

    porque cada vez que te veo,

    muero, cada una de ellas.

    Bésame y yo te beso.

     

     

    Juan Luis Galán Olmedo

    25.12.2005

    ¿Por qué?

    ¿Por qué resbalan las lágrimas
    cuando no puedo verte?
     
    ¿Por qué el pecho se encoge
    pidiendo a gritos tu nombre?
     
    ¿Por qué tu ausencia duele
    ante la presencia de tu alma?
     
    ¿Por qué duele? ¿Por qué
    si es amor, duele tanto?
     
    Justo, por eso duele.
     
     
    Juan Luis Galán Olmedo
     
     
    13.12.2005

    Alma mía.

    ¿Donde estás?, Intenté preguntarte el porque, pero no pude. Te busqué desde el primer momento en que la ví para preguntarte si aquello que sentía era amor. No respondiste.
     
    Desde entonces solo recurro a tu recuerdo, para intentar saber si es ella.
     
    No puedo evitar amarla, no puedo olvidar cada uno de sus fragmentos, cada segundo es más tiempo si estoy con ella. No es mía, no, nunca lo será siempre será de ella; no se trata de eso sino de estar con ella. ¿Quiere estar conmigo?. Ese es mi sueño, pero es ella quién debe responderlo ¿Por qué no la convences? Porque no puedo. Solo puedo amarla.
     
    Estuve esperando tu respuesta, mi alma, pero parece que no te encuentro. ¿Donde estás?
     
    Sigo aquí en la mitad de lo que puedo llegar a ser, esperando llegar a ser todo lo que puedo junto a ella.
    Ignoro la realidad del dolor, porque este dolor es la mitad de lo que la amo. Y amar, es cierto, es lo más parecido a un cielo en el infierno, ya lo dijo un poeta. El sueño seguirá siendo el mismo, ser amado por quien amo disfrutando del viaje a su lado. Ella, yo y nosotros.
    Ayudame alma mía. ¿Donde estás?
     
    - Querido mío, hubiera querido ayudarte, pero ya no solo estoy contigo; desde el momento en que la viste; ya no soy solo tuya. Espero que me perdones, pero deberías saber que ya te has respondido, desde el momento en que te preguntaste si aquello que sentiste era amor. Sí, lo es, por eso ya no estás solo, no me necesitas; espera con todo tu ser encontrarte con ella, solo eso puede tener sentido. No me busques más, porque ya sabes donde estoy. Ten la esperanza, tan solo eso es amor y la amas.
    Te he enseñado todos estos años a luchar por tus sueños, al final comienzas a hacerme caso, no desistas en lo más importante y sé tu , lucha por tus sueños. Ya decidirá el universo si eres merecedor de ellos, ya decidirá ella si estar a tu lado o no. Disfruta de la lucha al ser quien tu eres.
     
    - Como siempre llevas razón , mi amiga, ya no preguntaré más por tí, avanzaré esperando,  esperaré que la verdad que encierra mis sueños, se haga realidad algún día, ¿Amar? Sí, la amo. Ahora, tal vez, solo pueda esperar a que ella me encuentre. Yo, seguiré siendo yo, de eso no dudes. Ya no puedo ser de otra forma, gracias a tí. Gracias por todo. Ya no preguntaré por tí, preguntaré por ella. 
     
    Te sigo am..., te sigo esperando.
     
     
    Juan Luis Galán Olmedo
    01.12.2005

    20 de Septiembre.

    [...]. Sonríe.
     
    Da igual que estas palabras hayan sido escritas en pasado, podría haberlo hecho en presente y mañana hubiera dicho lo mismo.
     
    Te amé tanto.
     
    [...]
     
     
    Juan Luis Galán Olmedo
     
    21.11.2005

    Retazos.

     
    - Suena música; las lágrimas golpeando contra, el cristal tras el que se esconde, mi alma.
     
    - En el silencio de la nada el ruido es insoportable.
     
    - Soñé una suave 'caricia' tuya y mi infierno se hizo el cielo.
     
    - Infinitos caminos ante mí y yo sin brújula para encontrarte ¿Dónde estás?
     
    - En el proceso de búsqueda, al encontrarte, me perdí. Soñé que me encontrabas y  caminabamos juntos, tú y yo.
     
    - En un abrazo se puede contener la alegría, la tristeza, la esperanza..., pero nunca la soledad.
     
     
    Juan Luis Galán Olmedo
    16.11.2005

    101.

     
    Tristeza, alegría, pena, tormento,
    ¿amor?... La eternidad en un instante...
    felicidad, dicha, soledad...; sí, ¡Amor!
     
     
    Juan Luis Galán Olmedo
    21.09.2005

    98.

    Se me cayó el cielo,
    se elevó el infierno;
    dos caras de la misma moneda
    y mi corazón en el medio.
     
    Alegría y tormento, las lágrimas
    en torrente escaparon
    en un intento vano,
    de limpiar la herida abierta.
     
    El alma supura en silencio,
    la sangre brotando en cascada,
    el veneno con antídoto se limpia;
    la esperanza mitiga el sufrimiento.
     
    Juan Luis Galán Olmedo
     
     
    PD: En unas semanas no creo que actualice el blog, espero que aprovecheis para releerlo y comentar que os parecen las entradas y el aspecto general del mismo, me gustaría saber vuestra opinión. Un saludo a todos los que lo leais. JLGO - jl_galan@hotmail.com -
    18.09.2005

    100.

    Miro, pero no veo nada.
    Escucho, solo oigo silencio.
    Huelo, a nada huele el vacío.
    Toco, solo vacío obtengo.
    Saboreo, a nada me recuerda.
    Sentidos. Entre mi cielo y mi infierno.
     
    Juan Luis Galán Olmedo
    16.09.2005

    El juego.

    El juego es 'sencillo', o así debería serlo, se juega por parejas. Es el único donde solo se gana cuando las dos partes de la pareja llegan juntos a la meta. La salida se produce en cualquier instante, la victoria no podía ser menos. Algunos juegan varias partidas simultaneas, aún así el objetivo es el mismo; en este caso solo gana uno de los juegos, tal y como se gana este juego. Este juego es el único que lo juega cada uno según sus propias reglas.
    Todo el mundo juega, inevitable, ya que es, posiblemente, el juego más importante en esta vida.
    Así que nada, a jugar, no queda otro remedio. Mejor no te rindas, nadie dijo que fuera sencillo aunque debería de serlo.
     
    "En el juego del amor -Versión 2.0- solo se gana cuando los dos participantes llegan juntos a la meta"
     
    Juan Luis Galán Olmedo
    15.09.2005

    22.

    De los tallados cristales del cielo encapotado
    en el momento en que las flechas
    del Sol van formando el arco,
    de los colores de la vida; la belleza de la misma.
     
    En el húmedo día de invierno
    de pronto aparece en el negro cielo,
    la luz que emana vida y enciende
    enciende el arco de la vida.
     
    Juan Luis Galán Olmedo
    13.09.2005

    60 - 'Edición Especial'

    Estuve toda mi vida esperando

    un beso, una caricia o una mirada,

    sentir tu piel rozando mi cuerpo;

    oír tu voz en mi alma.

     

    Estuve toda mi vida esperando

    de tus labios unas palabras, una sonrisa,

    sentir tus ojos en mis ojos;

    oír tu voz en mi alma.

     

    Estaré toda mi vida esperando

    una mirada, una sonrisa o una palabra,

    que cupido use su arco…

    oír tu voz en mi alma.

     

    Juan Luis Galán Olmedo

    11.09.2005

    El Caballero de Olmedo

    En una lejana tierra
    de héroes patria ella,
    nació un noble mochuelo
    con nombre de aballero,
    el Caballero de Clmedo.
     
    Cuan vida tuvo él
    pues de nada faltó tener,
    nunca llegó a poseer
    el amor de la muchacha
    que el veía querer.
     
    ¿Y pensó el Caballero,
    para que oro,plata
    y más quiero tener ;
    si resulta que lo que gusta,
    jamás tener podré?
     
    Triste y acongojado,
    Caballero adormilado,
    no sabía que decirle,
    no supo que contestarle
    a la chica que creía
    la chica de su vida.
     
    Y a la madurez llegó él
    y mas seguir sin saber
    como conseguir su atención,
    se dispuso a la guerra;
    ¡Ver para creer!
     
    En la guerra batalló,
    mas no fue contra el rival
    sino contra el corazón,
    un corazón dolorido
    sin la vista de su Sol.
     
    Y como vió aquel Olmedo
    que la vida rota ya,
    rota por la chica
    que su corazón halló;
    pensó que de la vida
    digno no era ya,
    clavó su afilada
    de un golpe en el corazón.
     
    Ahora desde el cielo
    ¡Ay, caballero olmedo!,
    tiempo de lamentos
    ¡Truenos y tormentos!;
    pues honor no tuviste,
    como los Antiguos Caballeros,
    de dolor pasar doliendo
    la vida con tormento.
     
    Contaron los ancianos
    que antes de morir
    cogió una blanca rosa
    que a su amada vio reír.
     
    Y juró el caballero
    que su sangre alimentaría,
    la vida de esa blanca rosa
    que allí él logró encontrar.
     
    Y así, años tras año,
    al año de la muerte
    esa blanca roja es,
    pues la sangre del Caballero,
    que la vida dejo él;
    por un día esa rosa
    blanca deja de ser.
     
    Juan Luis Galán Olmedo
     
     
     
    06.09.2005

    44.

    Diabluras realiza el saetero

    desde los cielos lanzando las flechas;

    cubiertas con el más mortal veneno,

    la formada herida nunca se cierra.

    De pronto no ves nada

    excepto una dulce figura;

    creadora de tus sueños,

    de tu más interna pena.

     

    Y esperas lance de nuevo la flecha

    y de lleno alcance la figura;

    para que la verdad que encierran tus sueños,

    haga realidad tu vida.

     

    Juan Luis Galán Olmedo.

    03.09.2005

    Escritura.

    Es difícil, más bien, imposible conocer cual será el comienzo de esta historia; pero supongo que de algún modo tenía que empezar.

     

    Había una vez… (No, así no.)

     

    Lo dicho, nunca creí que fuera tan complicado el comenzar a escribir un libro, si llega alguna vez a tal honor.

      

    - Perdona, ¡Oye!, un consejo. Te recomiendo pensar de que vas a escribir antes de intentar ponerte ni siquiera a ello. ¿Cual es el tema?, ¿No lo sabes aun?

     

    Por cierto, siento la descortesía, me presento; soy la pluma con la que ‘no‘ estas escribiendo nada útil; espero notes la ironía.

     

    Mi nombre no te lo voy a decir, comentar las marcas nunca ha estado bien aunque mi referencia es 9 902505085680 (Nunca he conseguido descubrir el porque del tatuaje a rayas en mi costado, debió ser una noche loca.).Bueno, a lo que íbamos, si pretendes escribir un libro deberías plantearte varias cosas antes y entre ellas el tema a tratar.

     

    - Ahora que lo dices, no tengo ni idea.

    - Mal empezamos, a  ver, quieres escribir ¿de?…

    - De verdad que no lo sé, ni me lo había planteado.

     

    -¿Y tu quieres escribir un libro? Yo pongo la tinta, pero no querrás que encima ponga la idea, ya tengo bastante con dejarme desangrar en cada línea, en cada tachón; por cierto podrías plantearte utilizar tipex o algo parecido y a ver si escribes algo mejor que me estoy mareando. Ni yo se lo que estoy escribiendo, ¿Tu lo entiendes?

     

    - Si claro. Es mi letra.

     - Y también mi sangre, podrías tener mas cuidado. ¿No?

    - Lo siento, pero volviendo al tema, ¿Sobre que debería escribir?

     

    - Te lo vuelvo  a repetir, solo soy el medio para escribir, no voy a darte las ideas, de modo que espabila.

     

    Bueno vamos a ver que me estas dando lastima. Podrías escribir sobre el amor, la muerte, la soledad; hay tanto donde elegir. Que tal una de aventuras, y ¿Ciencia ficción?; total tu eliges. Estas últimas se escriben solas, suelen ser escritas cuando no se sabe sobre lo que escribir.

     

    - Cuidado que dejo de escribir si sigues en esa línea.

     

    - Tranquilo hombre, que cambio de línea pues.

     

    ¡Lo ves!, ya está, bueno alguna idea o no.

     

    - Pues no, sigo sin saber.

     

    - Para ser sinceros, esperaba algo más de ti, me apetecía dejarme la sangre en algo interesante. Que tal un relato erótico, eso si puede estar interesante.

      

    - No me convence mucho.

                           

    - Total, basta con utilizar muchos sinónimos de partes íntimas, ambientarla bien, mucha acción y a escribir. Así de paso logras hacer que se me corra la tinta, que hace tiempo que no disfruto de un buen orgasmo.

     

    - No creo que sea buena idea, no podría seguir escribiendo.

     

    - Muy bonito, ¡Egoísta!, solo piensas en tí. Cada vez me tratas peor, no basta con abrazarte a mí, manosearme, utilizarme para plasmar tus ideas sobre el papel y dejarme tirado en un rincón e irte como si no hubiera pasado nada. Podrías empezar a pensar en como me siento siendo tratado como un burdo objeto.

     

    - Perdona, pero es que solo eres una pluma…

     

    En cualquier caso, ya tengo sobre lo que escribir; será un diálogo entre un escritor y su pluma.

     

    - Vaya idea, ¿Como se te ha ocurrido? ¿A ti solito?

     

    - Soñando.

     

     

    Juan Luis Galán Olmedo